
En demasidas ocasiones pensamos que al otro lado -el de allá o el de acá, qué más da- de una línea las cosas se verán de maneras diferentes, cuando en realidad la vista no cambia. Eso pasa en la cosa. Desde el lado oscuro todo es igual o peor que en el lado "de la fuerza". Es más, descubres más miserias de compañeros, menos profesionalidad y una pérdida absoluta de la inocencia de los inicios. Hasta aquellos a los que admirabas se autoderrumban ante, de nuevo, miserias.
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