Tenía pocas expectativas, sobre todo vitales, ante la idea de participar en Realexo 2008. Quienes no conozcan este proyecto deberán esperar dos años porque lo realemente interesante de la idea es vivirla como espectador. La cosa pintaba bien, aunque con reticencias ante la gran cantidad de gente que se iba a mover por el Realejo bajo. Lo mejor, sin duda, de la experiencia, ha sido descubrir a compañeros, recuperar a otros y, sobre todo, haber sentido, de nuevo, que esa familia extensa, heterogénea, más o menos cercana, que conforma Troys es un clan con buena salud. Son muchos los que han pasado por la familia troyana pero el hecho de que alguno vuelva del pasado, como si no hubiesen pasado más de diez años, o que los últimos en llegar muestren el entusiamo de quien se siente parte de un todo es gratificante. Supongo que algo estaremos haciendo bien.
Hay algunos videos colagados en la inmensa red sobre Realexo 2008
martes, 26 de agosto de 2008
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